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Nodo Norte de la Luna

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VERTEX / SELENE / QUIRÓN / NODO NORTE DE LA LUNA

NODO NORTE

ASTRONOMÍA: Los nodos de la Luna son los puntos donde su trayectoria cruza la órbita de la Tierra. El nodo norte es aquel que cruza la órbita terrestre cuando viaja rumbo al norte, y el nodo sur es el que la cruza en dirección opuesta.

ASTROLOGÍA: Los nodos de la Luna son el eje de polaridad magnética del alma, el norte nos proyecta al futuro y al sur gravita hacia el pasado. Forman un eje indisoluble en que no puede existir uno sin el opuesto, delineando la espina dorsal de un gran dragón cuya cabeza empieza en el norte y su cola acaba en el sur. La cola representa hábitos del pasado lejano e incluso de vidas pasadas; nos hace sentirnos cómodos y arraigados a la tradición de una inercia milenaria. La cabeza, en cambio, representa aquello en que hay una oportunidad de enorme crecimiento, aquello que hemos venido a resolver en esta encarnación; nuestro Karma. El gran dragón se arrastra para atrás sobre el zodiaco, transitando retrógrado sobre el tiempo para lograr adivinar el futuro. Señala en dirección del crecimiento ulterior y vaticina eventos específicos de nuestras vidas. La cabeza de dragón del nodo norte de la Luna es el oráculo del zodiaco, tarda 7 años en invertir su polaridad y 14 en regresar a su sitio natal. Estos ciclos kármicos definen claros hitos en el camino de nuestras vidas, que en mi caso coinciden a la letra con la profecía del dragón septentrional.

A los 14 años ocurre el primer regreso del nodo norte de la Luna, anunciando la auto orientación hacia la cultura, y el desarrollo de facultades mentales y emocionales:
En 1998, a mis 14 años, cayó por primera vez en mis manos una guitarra y reorienté mis prioridades hasta entonces enfocadas al deporte, plenamente hacia la música desarrollando para ello habilidades mentales y emocionales.

A los 21 años se invierte la polaridad, lo que acarrea rebelión contra la familia y el deseo de construir un hogar y vida propios:
En 1995, a mis 21 años, me fui de casa a vivir con mi novia Abeyami.

A los 28 años ocurre el segundo regreso del nodo norte a Sagitario, lo que profetiza viajes al extranjero, éxito profesional y el inicio del camino por la realización con la ayuda de una persona mayor:
En 2002, a mis 28 años, terminé de componer esta suite, “La Mengambrea” obtuvo una mención honorífica en un concurso, fui a París donde “La condena” resultó recomendada, me comisionaron para componer “ínguesu”, y obtuve el apoyo del FONCA para hacer este disco.

En cuanto al apoyo para el encuentro de mi camino, éste sin duda provino de María Antonieta Lozano, quien me formó como músico, me empleó como profesor, aportó una lana a este proyecto, participó en la producción y prestó los pianos para la grabación.

Empecé este movimiento palomeando un ritmo árabe al djembé en la fogata de un viaje a la playa, y lo acabé trabajando tarde por las noches en el piano preparado que me prestó María Antonieta en el CIEM. En “Equinoccio” narraba la danza milenaria del dragón con el zodiaco al nadir de la noche.


A María Antonieta.