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RUIDO NEGRO

Hace algunos meses mi esposa me despertó a la mitad de mi siesta de media tarde...
"Enrico, tienes que tomar esta llamada, ya sé que no debería interrumpir tu sagrada siesta, pero es de tu editor desde Berlín, seguro es importante"

"¿Hola? [...] ¡Ah!... ¿si? ¿Una comisión para el National Centre of the Performing Arts de China? [...] ¿Un concierto ambientalista? ¿Ruidos urbanos? ¡Claro, cuenten conmigo!!.

Al terminar la llamada me sentí tentado por el reto, pero ¿cómo dioses iba yo a hacer música basándome en ruidos urbanos? ¿no se supone que la música es el sonido opuesto al ruido? ¿Con qué ruido comenzar?

"Sonido fuerte y poco placentero que disturba a la gente" –
Diccionario Larousse.

¡Caramba!, obviamente mis intenciones no eran las de disturbar a las audiencias chinas con sonidos fuertes y poco placenteros. Así que seguí buscando una definición más apropiada...

"Cualquier sonido no deseado, ya sea uno intrínsecamente objetable o que interfiera con otros sonidos que están siendo escuchados" –
Enciclopedia Británica.

Mucho mejor... si el ruido es un "sonido no deseado" sólo necesito "querer" un sonido para convertirlo en música – siendo cuidadoso, claro está, en evitar cualquier interferencia desagradable. Sin embargo aún me acechaba una pregunta: ¿existe realmente un sonido intrínsecamente objetable?

"Dondequiera que estemos, lo que oímos es sobre todo ruido. Cuando lo ignoramos, nos perturba. Cuando lo escuchamos, lo encontramos fascinante "
John Cage

¡Ahí está!, poner atención convierte al ruido en música, por lo que no es verdad que existan sonidos intrínsecamente desagradables; cualquier sonido, sin importar su origen o contexto, si son tratados correctamente pueden ser parte de una pieza musical.

Así que empaqué un micrófono, unos auriculares y mi grabadora digital, y me lancé a vagabundear por las concurridas calles de la Ciudad de México, a la caza de los ruidos urbanos más interesantes que pudieran servir para mi pieza.

El afilador de cuchillos, el organillero, el claxon de los autos, una pistola de soldadura, unos fuertes martillazos, el motor de unos coches de carreras; sonidos transformados electrónicamente con la ayuda de diversas modulaciones, cambios de tono y los dispositivos de una síntesis de granulación.

Así escribí la parte orquestal de los instrumentos, apretando los ruidos más escandalosos que sé, es posible obtener.

Tenía la partitura casi lista, sin embargo, todavía quedaba una cuestión por resolver...

¿Cómo llamar a esta transformación de los ruidos urbanos desatendidos dentro del contexto de la música contemporánea?

RUIDO NEGRO
"Todo lo que sale de un sistema de control activo de ruido y cancela un ruido existente, dejando el ruido del mundo libre." –
Jeff Mercure